A Través De Los Ojos De LeRenzo:
Silencio. No es un sonido que me había esperado escuchar durante el evento mas importante en la Argentina ahora: la Copa mundal. Acordando el primer partido entre Argentina y Nigeria, vi desde mi ventana de casa a nadie en la calle, ningunos autos en moción, un estancamiento total. Hace unos días cuando Sali para ver el partido en plaza San Martin la falta de gente no estuvo tan destacado por también faltaba mucha.
Como extranjero especialmente un extranjero estadounidense, el fervor argentino al ver la copa me fascina muchísimo, tanto que, para mí, ver un partido es más un estudio de la gente mirando el partido. En la calle se puede ver a los vendedores de vuvuzuelas, caras pintadas, exudando un amor por futbol compartido con otros argentinos. Pasando la placita en frente de mi casa durante los 90 minutos intensos, veo una abuela de 80 años, por lo menos, sentada en una cafetería con una muchedumbre chillando vulgaridades en voz alta en lugar de sus actitudes diarias. Aun los ninitos mas pequenos tiene permiso de actuar en la misma forma por la ocupación total de sus padres en el futbol. El futbol atrae la mirada de casi toda la gente de Argentina y por eso exhibe un aura e una presencia casi divina u omnipresente. Esta atracción del futbol me perturba en la adoracion quasi religiosa del deporte y su afecto en la ciudad.
Regresé de ver el partido y me tomé el subte lleno de gente, como cualquier otro dia, me empujé hacia adentro de los centenares de cuerpos para viajar unas estaciones al obelisco. Subi las escaleras del subte y vi primero el monumento dominando la plaza y me sorprendió ver una cabeza gigante aparentemente flotante encima una inundación de movimiento. Al analizar los rasgos, me dí cuenta aue la cabeza era la de Maradona, el entrenador de la selección nacional en la copa mundial. La gente enrodeaba la cabeza, bailaba alrededor de ella, se emborrachaban bajo su mirada. Los ojos parecían mirarme a mi, a todos, ojos de los cuales uno no se puede escapar. Me aceraue a los fesejadores, me puse adentro de su mundo; la redona de la plaza constituyó un microcosmos y galaxia clausurado con sus propios dioses y sus fieles.
En el arededor los peatones observaban, la policía custodiaba, mientras los autos pitaban en acuerdo de los bailerines; todo el mundo echó una mirda a ese mundo privad. A los fieles no les importó. Fueron consumidos como en un estado de trance por el amor de futbol. Como lo veo, asi es el futbol en Argentina.
¿Que ven los argentinos en el futbol, porque todo esta admiracion? Consideremos una publicidad, una conseguida en la calle. En la afficha la cara de Maradona cerniendose sobre los jugadores, que se abrazan en joya, con manos puestos como en victoria después de meterse un gol. Para qué sirve la imagen? Detrás, un mar de gente, fuera de foque, y abojo las palabras, “¡Vamos Argentina!” Propongo que sea un especie de publicidad; no como una publicidad cualquiera porque no vende un producto físico que se puede obtener, sino que vende una forma de unificación y de gloria personal.
En la mayoría de los casos, un anuncia “es el proceso de fabricar fascinación” de lo que queremos comprar o procurar, pero en esta imagen no vemos un item comprable sino un equipo y su jefe (Berger, 2000: 146). Los que nos vende es “la envidia de los demas” (Berger, 2000:147). Si una buena publicidad nos nos ofrece una promesa de una vida mejor a traves de objetos fisicos o envidia, ésta da a los argentinos la posibilidad de imaginarse en el reino de campeones. Con la audiencia detrás compartimos en la felicidad de los jugadores, queremos estar con ellos en estem momentos y, aún mas, queremos ser ellos. Los jugadores de futbol se aspiran ser los mejores como los en el centro, mirados y deseados por todos; los entrenedores quieren lo mismo. Sobre todo este equipo de futbol representa la nación Argentina en el mundo. “Vamos Argentina” presiona que el equipo sea lo mejor del mundo y hace hincapie de la union de todos, “¡Vamos!”. En la foto, uno se gratifica personalment por el deseo de ser famoso o mejor, y se conecta con otras con su orgullo nacional. El equipo y su imagen tienen dos propositos para un solo espectador.
Mas que auto-estima, el futbol se extiende de tener efectos como la evolucion de la Barras Bravas, un nombre sinonimo con la violencia en el futbol sudamericano y de cuales los de Argentina quedan mas violentos todavia. Se formaron de los aficionados del juego al principio del siglo XX como un grupo que se carge la responsabilidad de cuidar tanto los polideportivos como las vidas de los jugadores. De mas se involucran en debate y luchas, a veces fatales, con otros grupos deportivos. El primer asasinato occurió en 1924 y a partir de esta fecha se resultó mas que 200 muertos por estes fanáticos.”
Legalmente, el problema de reducir o condenar los responsables es complicado y a muchas veces imposible de resolver. "Nos encontramos con una barrera de silencio. La gente que realmente vio lo que pasó, los compañeros de los hinchas involucrados, los dirigentes que conocen a los sospechosos... Nadie quiere aportar datos ciertos (Clarín)" A pesar de que haya muertos y de que resulten posiblemente a propósito, es difícil decir que uno tenía culpa o intentaron matar. Según Clarín, “La Policía suele mirar para otro lado cuando los barras pasan cerca. La Justicia se ampara en que no tiene los elementos necesarios —llámense leyes o pruebas— para evitar la violencia en el fútbol.”
El día del primer partido mi compañera de piso, una trabajadora en una ONG focalizada en gente de las villas de miserias, me dijo, “Hoy no voy a ir a mi trabajo, la calles se vuelven peligrosas a veces porque aun las policía están mirando el partido.” Si bien que no vi a nadie en la calle durante el primer partido, me sentí su clamor al primer gol a través de mis paredes. Se movió el piso. Fue la misma cacofonía de voces que encontré en frente de el microcosmos, univoca y bullanguera. La gente en la plaza celebraba el vencimiento del equipo pero en la veneración del dios, nos acordamos que dios nos da y nos quita.
A Través De Los Ojos De Natalie:
I. La Experiencia Y Mis Observaciones A Través De Mis Ojos Extranjeros
Cuando Lerenzo me informo sobre lo que se había escuchado sobre la situación de seguridad por las calles de Buenos Aires durante los partidos argentinos empecé a fabricar escenas fantásticas en mi mente. Imágenes de calles carecidas de gente salvo por los delincuentes escondidos en las sombras, evidente ausencia de autoridad, un estado de anarquía en la Capital Federal. Cuando todos los ojos están pegados a la pantalla del televisor quien esta mirando a la sociedad? Quien esta manteniendo la seguridad? Como mucha gente, yo no sabia las respuestas de estas preguntas porque mis ojos, durante los partidos del Mundial, siempre eran pegados a la pantalla también. Esperaba saber,
Lerenzo y yo reunimos, con las cámaras en las manos, para el partido de Argentina contra Grecia, el martes 22 junio a las 15.30. Empezamos cerca del Congreso, caminamos hasta el obelisco y al fin llegamos a Plaza San Martín para observar el fenómeno del Mundial en Buenos Aires. Intentamos sacar retratos de las escenas en las calles; intentamos de tener nuestros ojos abiertos para observar quienes ojos estaban cuidando el estado de seguridad en Buenos Aires.
Desde el momento que reuní con Lerenzo note que las calles – aunque había mucho menos gente que normal para ser ese tiempo – se parecieron como si fuera un domingo. La escena era muy tranquila, menos gente, pero había gente; menos carros, pero habían carros. También, una observación interesante, aunque no vi muchos oficiales, si vi oficiales, quizás tanto oficiales que veo durante un día normal (la verdad es que yo no presto mucho atención a cuantos oficiales yo veo durante un día ‘normal’). En el camino intermedio del obelisco a Plaza Martín, vi a dos oficiales por la calle. Sobre todo, note que la escena por la calle era muy tranquila, de hecho mas tranquila que un día normal. Aunque la escena era tranquila, había un zumbido en el aire, una energía discreta.
Llegamos a Plaza San Martín y la escena de tranquilidad transformo a una escena de hinchas argentinas de todas edades, apasionados. Había un televisor grande y también una carpa hecho por el gobierno con mas televisores. Y, como yo previere, todos los ojos estaban pegados a las pantallas de los televisores. Había miles de personas juntadas para mirar el partido, para celebrar la victoria juntos, o para llorar a la perdida. La energía que sentí en las calles antes de llegar a Plaza San Martín, al llegar a la plaza creció al nivel de un volcán, todo el mundo esperando para ver si iba explotar con victoria o derrota. Aunque yo tenia que conducir una investigación, ni yo pude evitar mi mirada de la grande pantalla. Había una energía de anticipación y jubilación en el publico.
En Plaza San Martín había policía en cada dirección que yo miraba. También había una fuerza de vehículos de emergencias. Cada rato, había un anuncio publico recordándonos a mantener vigilancia a nuestros bienes e hijos. La presencia de la policía fue omnipresente. Sobre todo, yo observe que los ojos estaban por las pantallas, pero también había salido los corazones de los presente.
Después del partido (el equipo Argentino gano 2 a 0) había una apuro de gente para salir. Con esto, la policía estaba tratando de mantener el publico al mismo tiempo todo el mundo estaba tratando de salir. Evidente que tal vez no había oficiales, pero todo salio bien. Camine hasta el obelisco, donde las gente reunieron para festejar al rededor de una cabeza monumental de Maradona. Aquí, la gente bailando, brincando, gritando. Yo entre en el muchedumbre para sacar fotos de la acción, al mismo tiempo jubilada y miedosa de la potencia para caos que podría explotar en un momento. No había ni señal de presencia de policía.
Solo fue cuando yo salí del muchedumbre y cruce la calle que yo vi la policía, una fuerza de policía, al perímetro, evaluando la escena desde lejos.
II. Mis Reflejos
Esta experiencia es ejemplo de las diferencias entre expectaciones y percepciones, y como las expectaciones informan nuestra percepción. Particularmente como extranjera acá en la Argentina, siempre estoy escuchando las opiniones y percepciones de otros, extranjeros y argentinos iguales. Estos opiniones, a veces, o sea, muchas veces, informan mi percepción de eventos. Es un fenómeno natural – a veces útil, a veces inútil. Sobre todo, la mente funciona de verdad como un espejo, informando nuestra percepción y reflexionando el mundo. Siempre hay que reconocer que hay una diferencia entre subjetividad y objetividad. La aplicación de la idea de Berger que la mente, como la cámara, puede “subjetivizar la realidad tanto como objectivizarla”. Berger, 1998: 76. Es la responsabilidad nuestra como una sociedad reconocer la diferencia entre la subjetividad y la objetividad, tanto como la verdad y lo falso.
Entonces, trate de capturar la experiencia durante el partido argentino en una manera objetiva. Mi herramienta para tratar de capturar mi experiencia con el fanatiquismo y deporte fue mi cámara, aunque también mi memoria funciona para informar estas palabras que escribo sobre la experiencia. No es que la “memoria deja de ser necesaria o deseable”, yo percibo la cámara como suplemento a la memoria, una herramienta que funciona para enriquecer la memoria, para dejar la memoria existir con color y vigor hasta después de la memoria se desvanecía. Berger, 1998: 75.
Berger tiene razón en declarar que con el invento de la cámara ligera “la fotografía dej[o] de ser un ritual y se convirti[ó] en un ‘reflejo’”. Berger, 1998: 69. Berger también nos dejo con la perspicacia que “El descubrimiento del fotoperiodismo, a partir de cual el texto empieza a seguir a las imágenes, en lugar a la inversa”. Berger, 69. Entonces, en nuestra época de tecnología desarrollada y avanzada, con el ubicuo uso del Internet y acceso a colaboración sin precedentes, podemos llevar la perspicacia de Berger a otro nivel. El fotoperiodismo, en nuestra época, no funciona sola en la capacidad de profesionales. Ahora, con el uso de blogs y la prevalencia de obtener noticias por sitio de Web y al mismo tiempo la relativa economía de obtener cámaras, gente ordinaria funcionan en la capacidad de fotoperiodistas. Y esto ha cambiado el mundo como nos lo conozco. Ahora, hay ojos por todas partes del mundo. Ahora, todo esta iluminada.
Por ejemplo, evidencia de la ubicuo presencia de ojos en forma de la combinación de cámaras y Internet, fue en 2008 en Iran. En 2008 había elecciones bien polémicas y los jóvenes y estudiantes universitarias condenaron las resultas. Las calles transformaban a caos, las fuerzas estatales criticados contra los jóvenes apasionados y furiosos. Y, como siempre pasa, gente inocente se encontraran entre los dos lados. Una de estas fue una chica, Neda, que a través de los ojos de un observador con una cámara en su celular, capturo los últimos momentos de la vida de Neda, una chica que había sido matada.
Gracias a la proliferación de las cámaras en combinación con el acceso del Internet, los días de tener nuestra información guiada por periodistas y fotoperiodistas han terminados. Nos encontramos en una época de usar las cámaras como mecanismo de iluminación. Este poder en las manos de gente ordinaria es un gran poder, un poder que viene con privilegió.
Cierto, es un privilegio, y además, según lo que dice Berger, el “oportunismo” del mundo “desarrollado” “convierte todas las cosas en un espectáculo” incluyendo “el deporte.” Berger, 1998: 75. Bueno, en la Argentina, no hay que debatir que el deporte, en particular, el futbol, es un espectáculo. Uno solo tiene que caminar por las calles durante un partido Mundial y notar la yuxtaposición de tranquilad y energía eléctrica casi a la frontera de caos. Pero, ahora, tenemos los ojos abiertos, y a través de la proliferación de las cámaras y información, tenemos las mentes iluminadas.
III. La Experiencia A Través De Mis Ojos…
Durante el partido, las calles tranquilas; cuidados por los ojos del oficial:
Un oficial, mucha gente:
Oficiales andando por todas partes. ¿Asegurando nuestra seguridad?:
La escena de jubilacion en frente del obelisco. Ni un oficial en vista:
Aunque no vi oficiales en la escena de la fiesta si estuvieron presente:
IV. Últimamente, Mi Percepción
Al fin, aunque empecé con mi mente fabricando historias salvajes sobre el estado de anarquía predominando las calles de la Capital Federal durante el partido argentino del Mundial, termine con una observación de un publico energético, radiante de alegría, con capacidad de cuidarse solo, pero cuidado por los ojos de la policía. Mis fotos – yo pienso – reflejan mi atención a la presencia de los oficiales y al mismo tiempo reflejan mi un ojo al compartimiento del publico. Berger no puede acercarse mas a la verdad cuando manifiesta que “No existe una sola manera de acercarnos a la cosa recordada” . Berger, 1998: 84. Es cierto, no existe sola una manera de percibir, de recordar, de iluminar, de exponer la verdad – con la cámara, con las palabras, con los blogs, con la memoria, y, últimamente, con los ojos…